
La cámara gallega ha aprobado este miércoles una contundente declaración con motivo del Día del Holocausto
También realizará un acto institucional en el que homenajeará a los cerca de 200 gallegos deportados a los campos nazis
La Asamblea de Madrid rechazó una petición similar realizada también por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica
Carlos Hernandez ELDIARIO.ES 24 Xaneiro 2018
El Parlamento de Galicia ha dado un paso que podía calificarse de histórico en el reconocimiento de los más de 9.000 españoles y españolas que fueron deportados a los campos de concentración nazis.La presidenta de la Asamblea de Madrid se niega a nombrar a los madrileños presos en campos nazis en un homenaje
Todos los grupos han consensuado una declaración institucional, en clave nacional y muy contundente, con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. En ella se afirma que “el programa de persecución, encarcelamiento y exterminio llevado a cabo por el nazismo que asesinó a más de seis millones de personas (…) y que derivó en un genocidio que contó con la colaboración de la dictadura franquista y que persiguió a miles de hombres y mujeres que huyeron del Estado español después de la derrota de la República y tras la instauración de un régimen fascista”.
En 2008, con el bipartito del PSOE y el BNG en el gobierno, el Parlamento gallego también aprobó una moción que hablaba de “dignificar la memoria de las víctimas de la represión franquista” y pedía “la identificación de los desaparecidos y enterrados en las fosas comunes durante la Dictadura, la franquista, que este Parlamento, una vez más, condena”. Contó con el apoyo del PP.
La declaración, leída en el pleno por el presidente de la cámara y respaldada por todos los grupos parlamentarios, añade además que “este Parlamento quiere recordar a los más de 10.000 republicanos españoles que terminaron deportados en los campos nazis por la colaboración del dictador Francisco Franco con el nazismo alemán y el fascismo italiano”.
El texto incluye una mención especial para los cerca de 200 gallegos que fueron enviados a los campos de la muerte de Hitler y “que murieron allí o fueron liberados, pero nunca pudieron regresar” por culpa “de la dictadura franquista”.
En el pleno no se han leído los nombres de esos dos centenares de víctimas gallegas del nazismo, tal y como había solicitado En Marea y el BNG, asumiendo la petición hecha por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Sin embargo, según ha relatado a eldiario.es Luis Villares, portavoz de En Marea, “existe un acuerdo entre todos los grupos y un compromiso del presidente del Parlamento para celebrar en los próximos días un acto institucional en el que recibiremos a descendientes de las víctimas, a miembros de la asociación y leeremos solemnemente los nombres de todos los deportados gallegos”. Esta respuesta institucional en Galicia contrasta con la de la Asamblea de Madrid, cuya presidenta rechazó sin matices una iniciativa similar que le había planteado la asociación memorialista.
La ARMH, aunque hubiera preferido que la lectura de los nombres se hubiera realizado en el plenario, se muestra satisfecha. Su portavoz en Galicia, Carmen García-Rodeja, cree que “lo importante es que no solo se va a reconocer y homenajear oficialmente a las víctimas gallegas sino que, además, se reconoce institucionalmente lo que ya sabíamos gracias al trabajo de los historiadores: que el régimen fascista de Franco fue cómplice de Hitler en la perpetración del genocidio y, particularmente, en la deportación y muerte de miles de españoles, entre ellos de cerca de 200 gallegos. Es vital que los parlamentos, especialmente, den pasos para acabar con la discriminación que ha existido en estos años de democracia con las víctimas del holocausto y sus familias”.
Otras iniciativas para sacar del olvido 200 tragedias
No era esta la única iniciativa que promueve la ARMH en Galicia. La asociación se va a dirigir a los cerca de 100 ayuntamientos que cuentan con vecinos asesinados o supervivientes de lugares como Mauthausen, Buchenwald, Dachau o Auschwitz: “Nuestro objetivo es que se aprueben mociones de reconocimiento a estos hombres y mujeres en los plenos municipales —explica a eldiario.es García-Rodeja—. Así quedaría constancia oficial y por escrito del reconocimiento. Además les pediremos que realicen un acto público de homenaje en cada municipio”.
Los voluntarios de la asociación están en estos días buscando a descendientes de estas víctimas del nazismo para hacerles partícipes de la iniciativa. Una de las familias con la que ya han contactado es la de José Seijas Insúa, natural del pueblo coruñés de Carral. Su hija Olga y su nieta Julia han recibido con una enorme alegría esta iniciativa: “Para nosotras significa mucho —explica Julia—. Yo no conocí a mi abuelo y mi madre era tan pequeña que solo tiene unos vagos recuerdos. Sin embargo, para nosotras nunca estuvo olvidado. Siempre le hemos tenido presente y cuando veíamos cualquier noticia sobre los campos de concentración nazis se nos ponían los pelos de punta pensando en él”.

José Seijas era comandante del Ejército republicano cuando tuvo que escapar a Francia, en febrero de 1939, ante el ya imparable de las tropas franquistas. “Yo creo que estuve también en Francia —recuerda su hija Olga—. Me acuerdo de ir en un tren, de una estación abarrotada de gente y de que me sacaran por la ventanilla del vagón. Ahí fue la última vez que le vi”. Olga solo tenía cuatro años cuando se despidió de su padre. Hoy apenas puede hablar porque se pone nerviosa y muy triste cuando recuerda su terrible final. Conserva como un tesoro cinco cartas que José envió desde territorio francés. Una de ellas, remitida desde el campo de concentración de St. Cyprien, incluía una foto en la que se le ve junto a otros exiliados españoles.
Seijas solo hacía en sus misivas dos peticiones a su familia: la primera era que se cuidaran mucho y la segunda que le intentaran enviar al campo un libro de Rosalía de Castro: “Besitos a Olguita”, puede leerse con una envidiable caligrafía en la despedida de cada carta.
Este hombre, al igual que miles de republicanos españoles, se alistó en el Ejército francés para hacer frente a la ya anunciada invasión alemana. Con la 109ª Compañía de Trabajadores Españoles fue destinado a las proximidades de la Línea Maginot. En su unidad también estaba el escritor Joaquín Amat-Piniella que, tras sobrevivir a Mauthausen, escribiría la obra magna de la deportación española: KL Reich. Ambos compartirían el camino hacia el campo de concentración: fueron confinados en un campo de prisioneros de guerra hasta que, fruto de las conversaciones entre la España franquista y la cúpula del Reich, fueron enviados a Mauthausen.
José Seijas logró sobrevivir año y medio en aquel infierno, pero el 6 de julio de 1942 murió en el subcampo de Gusen bajo las garras de los SS. “Mi abuelo y todos los demás han estado olvidados por cuestiones políticas —afirma Julia—. Ahora, poco a poco, se les va recordando. Ahora que se acerca el día de las víctimas del Holocausto es bueno que se hable de los judíos, pero también de los españoles que pasaron por el mismo tormento”.

