193 rosas blancas en el Parlamento gallego por las víctimas de los campos nazis de exterminio

El Parlamento de Galicia acoge un homenaje a los gallegos confinados en los campos de concentración del nazismo con una condena unánime a la colaboración del “régimen fascista” de Franco con Hitler y Mussolini

Los nombres de las víctimas han sido leídos, uno por uno, por alumnado de un instituto

Marcos Pérez Pena EL DIARIO .ES 19 febreiro 2018

Casi 200 gallegos fueron deportados a los campos de exterminio nazis. Este lunes el Parlamento de Galicia ha acogido un acto de homenaje a las víctimas del Holocausto y a los gallegos recluidos en los campos de concentración. Sus 193 nombres han sido leídos, uno por uno, por alumnado del instituto Xosé Neira Vilas de Perillo (Oleiros). Además, se ha colocado una rosa blanca en honor de cada uno.El Parlamento de Galicia, con mayoría absoluta del PP, reconoce como “fascista” el franquismo

El homenaje, ligado al Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto (27 de enero), fue una iniciativa de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, que el pasado 21 de diciembre solicitó oficialmente que la Cámara realizara un acto de conmemoración “en el que se lean los nombres de todas y cada una de las personas gallegas que fueron obligadas a subir en los trenes de la muerte, que murieron allí o que fueron liberadas pero nunca pudieron regresar al lugar en el que habían nacido porque la dictadura franquista le negó el derecho a regresar a su país de origen”.

La solicitud fue aceptada por los cuatro grupos parlamentarios -PP, En Marea, PSdeG y BNG-, que aprobaron una declaración institucional que subrayaba que el Holocausto había tenido su origen “en el intento de eliminación de la disidencia política e ideológica y derivó en un genocidio que contó con la colaboración de la Dictadura franquista y que persiguió a miles de hombres y mujeres que huyeron del Estado español después de la derrota de la República en 1939 y tras la instauración de un régimen fascista”. La Declaración recordaba en particular “los más de 10.000 republicanos españoles que terminaron deportados en los campos nazis por la colaboración del dictador Francisco Franco con el nazismo alemán y el fascismo italiano”.

Este lunes, el presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, ha afirmado que “ante la barbarie y en la defensa de los derechos humanos; frente a los totalitarismos -sean del signo que sean- y frente a su barbarie, no hay ni puede haber reservas entre los demócratas”. Santalices ha celebrado “la reiterada unanimidad de esta Cámara en la condena del Holocausto, pero también para reclamar una actitud inquebrantable frente a posibles brotes de racismo, xenofobia o discriminación basados en el origen étnico o en las creencias religiosas de las personas”.

El acto ha comenzado con la lectura de los nombres de las 193 víctimas gallegas de los campos nazis, personas que fueron obligadas a subir a los trenes de la muerte; unas murieron en los campos de concentración, mientras que otras fueron liberadas. Durante la celebración institucional, Elías González Docampo interpretó a la zanfona dos piezas musicales: O cego da faba y Negra Sombra. El acto finalizó con el Himno Gallego.

En el vestíbulo principal del Parlamento de Galicia, escenario del acto, se colocaron 193 rosas blancas, aprisionadas por alambre de espino y a un lado del escudo de Galicia. “Sirvan estas flores para simbolizar el reconocimiento a las víctimas de los campos nazis en la Galicia actual, una Galicia democrática, dotada de sus propias instituciones de autogobierno surgidas de la Constitución española y del Estatuto de Autonomía; una Galicia que, liberada para siempre de las ataduras de la dictadura, cobija el recuerdo de estas y de todas las víctimas, con el cariño y con la dignidad que todo ser humano merece, en especial los que lucharon por la libertad y contra el fascismo”, destacó Santalices, que recordó especialmente a los exiliados españoles que, al final de la guerra civil, en 1939, fueron confinados en campos de concentración en el sur de Francia en condiciones infrahumanas.

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