LA VOZ DE GALICIA 1 DE FEBREIRO 2026

La asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y el Ayuntamiento de O Incio rindieron homenaje este sábado a Casto Martínez Parada, natural de la parroquia de Trascastro y asesinado en 1941 en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Lo hicieron mediante la instalación de un stolperstein, una placa colocada sobre un adoquín que se suele incrustar en el suelo frente a las casas en las que vivieron las víctimas o en lugares que frecuentaron. Es una forma de homenaje colectivo y personal ideado en Alemania y en los últimos treinta años se han instalado más de 100.000 en toda Europa.

«Sinto como que Casto volve a casa e nós estámolo recibindo». Rebeca Martínez, sobrina nieta del homenajeado, se mostró emocionada y agradecida en el acto previo a la colocación de la placa.

En el salón de actos del Ayuntamiento, contó que el hermano de su abuelo fue asesinado porque los vigilantes del campo de concentración le encontraron en el bolsillo unas mondas de patata que él quería aprovechar para «darlle de comer a outra xente».

El homenaje, añadió, hace justicia con «un home bo e xeneroso que emigrou ao País Vasco para traballar nos altos fornos», un militante republicano que se exilió en Francia tras la Guerra Civil y que fue apresado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, el alcalde de O Incio, Héctor Corujo, agradeció a la familia del homenajeado y a la ARMH su interés por «traer de volta a memoria dun veciño vítima da barbarie», y pidió que este homenaje sirva para «recordarnos que a convivencia en paz non é algo regalado, senón algo que a hai que conquistar día a día, porque se non a barbarie peta nas nosas portas».

En el mismo tono, el coordinador de la ARMH en la provincia de Lugo, Miguel Freire, recordó que Casto Martínez Parada estuvo entre los primeros españoles en ser enviados a Mauthausen y citó al creador de los stolperstein, el artista alemán Gunter Demnig, para explicar que los que quieran leer la inscripción de cualquiera de estas placas en el suelo debe forzosamente «inclinarse ante a vítima».

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