La alambrada del holocausto

La ARMH urge al Parlamento gallego un acto en homenaje a los 179 deportados gallegos durante la II Guerra Mundial en campos de concentración, 78 de la provincia de A Coruña.

LA OPINION 23, xaneiro 2018

Nada más atravesar la puerta de entrada de Auschwitz, los prisioneros se encontraban con la enorme inscripción Arbeit macht frei El trabajo hace libre), algo que les hacía pensar que en algún momento iban a lograr salir del campo de concentración. Pero pocos deportados sobrevivieron a los horrores que vivían a diario tras las alambradas: los trabajos forzosos en las canteras, el frío en los barracones, la hambruna, las enfermedades, los experimentos médicos, el paredón, las cámaras de gas, los hornos crematorios… Algunos de los que ganaron la batalla por la vida tardaron décadas en regresar a su tierra, pero la mayoría de los supervivientes del holocausto nazi fallecieron como “apátridas” en los países que los acogieron sin poder reencontrarse con sus familiares.

Coincidiendo con el 73 aniversario de la liberación por parte del Ejército soviético del mayor campo de concentración de exterminio nazi -Auschwithz-Birkenau-, la Asociación para la Recuperación da Memoria Histórica (ARMH) ha promovido varias iniciativas en Galicia debido al “desconocimiento generalizado de la realidad de españoles y gallegos en los campos de concentración. Más de 10.000 españoles fueron deportados durante la Segunda Guerra Mundial a campos de concentración, la mayoría a Mauthausen y Gusen, debido a la colaboración entre el régimen de Franco y la Alemania nazi y la Italia fascista. En la lista, figuran 179 prisioneros gallegos, de los que 106 ya no volvieron a cruzar la alambrada.

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