EL PROGRESO 5 DE MAIO 2025

La Fiscalía de Memoria Democrática ha iniciado por primera vez una investigación oficial para esclarecer las circunstancias y responsabilidades en torno a la muerte de miles de españoles en los campos de concentración nazis de Mauthausen y Gusen. Esta histórica investigación busca determinar si existió una estrategia coordinada entre la dictadura franquista y el régimen nazi para la detención y deportación de republicanos españoles que terminaron en estos campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.

En una fecha simbólica, coincidiendo con el 80 aniversario de la liberación de estos campos situados en Austria, que tuvo lugar el 5 de mayo de 1945, la fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática, Dolores Delgado, ha puesto en marcha estas diligencias en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. El anuncio se ha realizado precisamente en el día dedicado al homenaje de los españoles deportados y fallecidos en los campos nazis y a todas las víctimas españolas del nazismo.

Según ha detallado el ministerio público, la investigación abordará el proceso completo de arresto y deportación de miles de españoles que, tras exiliarse en Francia huyendo de la represión franquista, fueron capturados y enviados principalmente a Mauthausen y Gusen, donde sufrieron trabajos forzados, torturas sistemáticas y, en muchos casos, encontraron la muerte o fueron víctimas de desaparición forzada.

La memoria histórica de los españoles en los campos nazis

La fiscal Dolores Delgado solicitó expresamente al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, liderar esta investigación tras conocer el expediente tramitado por la magistrada del Registro Civil Central para la inscripción de la defunción de 4.435 españoles en estos campos de exterminio, muchos de los cuales permanecen sin identificar completamente.

El proceso investigador pretende arrojar luz sobre lo que la Fiscalía considera “graves violaciones del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario cometidas en el contexto de crímenes contra la humanidad”. Un aspecto crucial de la investigación será determinar si existió una colaboración directa entre el régimen de Francisco Franco y las autoridades nazis para facilitar estas deportaciones.

Los datos históricos revelan que entre 1940 y 1945 más de 7.000 republicanos españoles fueron enviados específicamente a Mauthausen-Gusen, de un total aproximado de 10.000 españoles que padecieron cautiverio en diversos campos de concentración del Tercer Reich. La mayor parte de estos deportados había huido a Francia tras la Guerra Civil española, donde posteriormente fueron clasificados por las fuerzas de ocupación alemanas como “rotspanier” (españoles rojos).

El abandono institucional de los republicanos españoles

Un factor determinante en el destino de estos españoles fue su catalogación como “enemigos políticos” y “apátridas” por parte de las autoridades nazis. Esta condición de apátridas se debió fundamentalmente al desamparo oficial al que les sometió el régimen franquista, que se desentendió completamente de su suerte, negándoles protección consular y facilitando indirectamente su deportación a los campos de concentración.

El próximo domingo, 11 de mayo, tendrá lugar el acto oficial de conmemoración del 80º aniversario de la liberación del campo de Mauthausen, un complejo donde se estima que fueron asesinadas entre 90.000 y 100.000 personas de diversas nacionalidades. La ceremonia contará con la presencia de los Reyes de España, en lo que supone un reconocimiento institucional al sufrimiento de los republicanos españoles en uno de los episodios más oscuros de nuestra historia reciente.

¿Qué ocurrió con los republicanos españoles en Mauthausen?

Tras la caída de la República y la victoria franquista en 1939, cientos de miles de españoles cruzaron la frontera hacia Francia buscando refugio. Cuando las tropas alemanas ocuparon el país galo en 1940, muchos de estos exiliados, que habían sido internados en campos de refugiados franceses o se habían incorporado a compañías de trabajadores, cayeron en manos de las autoridades nazis.

A diferencia de otros prisioneros de guerra, que recibían cierta protección bajo los convenios internacionales, los españoles sufrieron un destino particularmente cruel. Al no ser reconocidos como ciudadanos por el gobierno de Franco y ser considerados elementos “peligrosos” por su pasado republicano, fueron deportados mayoritariamente a Mauthausen, clasificado como campo de categoría III, el nivel más severo, destinado a prisioneros considerados “irrecuperables”.

En Mauthausen y su subcampo de Gusen, los republicanos españoles fueron sometidos a condiciones extremas. Muchos fueron asignados a trabajar en las mortíferas canteras de granito, donde debían subir y bajar los infames 186 escalones cargando pesadas piedras, en jornadas interminables, con alimentación mínima y bajo condiciones climatológicas extremas. Esta labor extenuante, combinada con las enfermedades, las ejecuciones sumarias y los experimentos médicos, provocó una elevadísima mortalidad entre los deportados españoles.

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